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El papel del psicólogo en la diabetes tipo 1 y tipo 2

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El psicólogo desempeña un papel muy importante en diferentes ámbitos de la salud. En una condición como la diabetes, donde la implicación del paciente en su tratamiento es fundamental en la evolución de la diabetes, el psicólogo trabaja con el paciente para potenciar su bienestar psíquico con el fin de mejorar su estado físico.

 

Los cambios psicofisiológicos que se producen en el organismo en respuesta a una condición  crónica como la diabetes están mediados por los sistemas neuroendocrino, endocrino, cardiovascular y gastrointestinal. Si los interrelacionamos, encontramos toda una serie de factores psicológicos que están influyendo, o que pueden influir, en dichos sistemas: ansiedad, tristeza, autocontrol, miedos, adaptación, motivación al cambio, debilidades de personalidad específicas, etc.

 

Todos estos factores, unidos a otros (como la actitud cultural personal, la percepción del síntoma, el estado emocional, las diferentes creencias sobre la salud, etc.), determinarán la actuación que conviene que el psicólogo lleve a cabo con cada persona.

 

Debut de niños en diabetes tipo 1

 

En la práctica clínica infantil, el psicólogo suele encontrarse con historias médicas de diferentes tipos, entre ellas la diabetes tipo 1, que pueden ser o no el motivo por el que se lleva al niño a la consulta.

 

Aunque la diabetes no sea la causa directa de la consulta, es importante recabar toda la información posible sobre la esta y sus posibles efectos a nivel psicológico en el niño, con el fin de conocer la influencia que pueda estar ejerciendo en la salud del pequeño.

 

También es importante que el psicólogo conozca cómo la familia ha aprendido a gestionar la diabetes y de qué manera está ayudando al niño a afrontar todos los cambios derivados de ésta, cuál fue su reacción ante el diagnóstico y cómo están afrontando actualmente, tanto el pequeño como su entorno, la convivencia con la diabetes.

 

Se debe estar especialmente atento a que los síntomas que se observan durante la fase de evaluación psicológica del niño puedan deberse a una negación de su diabetes, tristeza o baja autoestima. Estas reacciones puede estar motivadas porque el pequeño paciente crea que nunca será el mismo de antes o porque, a través de otras personas, haya escuchado que la diabetes puede provocarle otras complicaciones de salud.

 

Evidentemente, la reacción del niño ante un diagnóstico de diabetes es diferente según su edad. Muchas veces los padres, sin darse cuenta, pueden trasmitir a los hijos su estado emocional, temores o rabia, provocando una importante pérdida de seguridad afectiva que puede hacer peligrar el equilibrio emocional del niño.

 

Después del diagnóstico, el papel de los padres es fundamental de cara a favorecer el autocuidado en el niño con diabetes. Es muy importante que el niño perciba que se le valora, independientemente del hecho de tener la enfermedad, y que se le dé el tiempo necesario para que entienda el diagnóstico y su tratamiento.

 

 

Diabetes tipo 2 en adultos

 

En las personas adultas con diabetes tipo 2, el psicólogo deberá tener muy en cuenta la personalidad del paciente, ya que muy probablemente ésta influirá en diferentes aspectos, entre ellos, el desarrollo de sus mecanismos de defensa y afrontamiento, posibles trastornos de personalidad, ansiedad, depresión u otros trastornos psiquiátricos.

 

La propia dinámica de la enfermedad puede contribuir a la manifestación de estos problemas psicológicos. En este sentido, la actuación del profesional de la psicología tendrá que tener muy presente el diagnóstico y la evolución de la diabetes del paciente, tanto si es el desencadenante o no del trastorno, intervenir favoreciendo la adhesión correcta al tratamiento y trabajando con los problemas que se manifiesten específicamente en el área de la psicología.

 

En conclusión, el psicólogo en los casos de enfermedades crónicas como la diabetes actúa teniendo en cuenta el marco de la psicología de la salud, que se contempla desde un modelo biopsicosocial sin dejar de lado el tratamiento desde el punto de vista emocional.

 

A modo de resumen, el papel del psicólogo tendrá especial importancia en:

 

La intervención para ayudar al paciente a la aceptación del diagnóstico y a la generación de un cambio en su comportamiento, adquiriendo una serie de habilidades que muchas veces exigen la modificación de hábitos anteriores.

La concienciación de la importancia que tiene el seguimiento correcto de su tratamiento.

El favorecimiento de los cambios necesarios en la dieta, el plan de ejercicio que pueda recomendar su médico y la administración de la insulina (existen programas para facilitar la adhesión diabetológica, basados en programas educativos o de modificación de conducta).

La adaptación a un nuevo estilo de vida, como cambios y restricciones en la dieta, ejercicio físico y control de situaciones cotidianas estresantes que pueden ocasionar, por lo demás, sintomatología depresiva o ansiosa, miedos, frustraciones, sentimientos de rabia, irritabilidad, etc.

La intervención en las diferentes dinámicas familiares que pueden surgir.

El psicólogo también debe tener en cuenta la influencia del estrés en la diabetes, las diferentes emociones que el paciente tiene que gestionar y la gran variabilidad de rasgos o tendencias de personalidad que pueden presentarse, tanto si se trata de niños o de adultos.

 

Autor: Maribel Xufré Antón, Psicóloga en Centre Mèdic Maragda de Mataró, Creu Groga de Calella, Espai Gal•la Placídia y Espai Global de la Salut.

Fuente: Bayer Diabetes Care

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