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En personas con autismo, déficit de atención y síndrome de Down

Por Génesis Gatica Porcayo

Ciudad de México. 24 de junio de 2016 (Agencia Informativa Conacyt).- Tomando como referencia las cifras provenientes del Censo de Población y Vivienda del año 2010 por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), en México existen aproximadamente cinco millones 739 mil 270 personas con algún tipo de discapacidad física o mental, representando alrededor de cinco por ciento de la población total.

 

Algunas organizaciones, como la Liga de Intervención Nutricional contra Autismo e Hiperactividad, A.C. (LINCA), se han enfocado en la terapia nutricional como la clave para combatir la discapacidad intelectual y brindar a la persona afectada calidad de vida y mejor recepción a las terapias complementarias.

 

El nombre completo del proyecto es Neuroalimentación como apoyo en el desempeño fisiológico y en las habilidades cognitivas en personas con trisomía 21, trastornos del espectro autista y trastornos por déficit de atención. 

 

La intención de este protocolo de neuroalimentación es ayudar a regularizar los procesos metabólicos alterados y beneficiar las habilidades cognitivas y conductuales de la gente en dichas condiciones, a través de una dieta adecuada y un complemento alimenticio desarrollado especialmente para atender las deficiencias metabólicas de las personas en alguna de estas tres condiciones.

 

Inició oficialmente en el año 2013 y se divide en cuatro áreas: bioquímica, de trastornos del sueño, sociología y modelo animal. Esta última área es posible a través de ratones que, modificados genéticamente, padecen autismo y síndrome de Down. De esta manera, se aplica en los roedores un protocolo nutricional que sirve como referencia para que se siga de forma similar a la población objetivo.

 

 

La fase biológica y nutricional ha concluido y en palabras de la especialista Cecilia Fernández tienen “cien niños en tres grupos diferentes y se les hicieron estudios de laboratorio regulares, además de mandarles a hacer exámenes de metabolismo y de alergias alimenticias. Con los resultados otorgados, se compararon los datos iniciales con los que se registraron después de ocho meses con la dieta protocolaria”.

 

Evidencias encontradas

 

Pasados los ocho meses de seguimiento en plan de alimentación, “los resultados fueron muy buenos. Desde cambios de conducta, detección de saciedad en el caso de los chicos con síndrome de Down, pérdida de peso saludable, reportes de control de esfínteres en los chicos con autismo y mejoras en la cantidad y calidad del sueño”, menciona Cecilia Fernández.

 

El estudio se mantiene vigente, la fase que ha sido presentada de manera oficial es la del área de trastornos del sueño, que fue exhibida en el Congreso Latinoamericano de Medicina del Sueño 2014, donde ganó el primer lugar como proyecto de estudio.

Fuente: Agencia Informativa Conacyt

Para conocer más sobre este tema ingresa aquí: http://conacytprensa.mx/index.php/ciencia/salud/7951-desarrollan-proyecto-de-neuroalimentacion-para-las-personas-con-discapacidad-intelectual?utm_source=newsletter_3899&utm_medium=email&utm_campaign=neuroalimentacion-para-combatir-discapacidad-intelectual

 

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