La OCDE presentó el informe de actualización sobre la obesidad 2017

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La Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE) publicó recientemente el reporte de actualización sobre la obesidad 2017 (Obesity Update 2017), en el que se proporciona información sobre la situación actual de este complejo, multifactorial y grave problema de salud, así como los retos que plantea para la sociedad, las entidades sanitarias y los gobiernos.

La obesidad es una enfermedad crónica de origen multifactorial prevenible, la cual se caracteriza por acumulación excesiva de grasa o hipertrofia general del tejido adiposo en el cuerpo; es decir, cuando la reserva natural de energía de los humanos y otros mamíferos, almacenada en forma de grasa corporal, se incrementa hasta un punto en que pone en riesgo la salud o la vida. El sobrepeso y la obesidad son el quinto factor principal de riesgo de defunción humana en el mundo. Cada año fallecen por lo menos 2,8 millones de personas adultas como consecuencia del sobrepeso o la obesidad.

Es bien sabido que la obesidad es un misil de largo alcance y alta capacidad destructiva, ya que es uno de los factores de riesgo más relevantes para el desarrollo colateral de otras patologías, como las enfermedades cardiovasculares (principalmente cardiopatías y accidentes cerebrovasculares), diabetes, trastornos del aparato locomotor (particularmente osteoartritis y algunos tipos de cáncer, por mencionar solamente algunas de ellas.

A continuación, te compartimos algunos de los datos más relevantes de este interesante estudio.

  • En los países de la OCDE, uno de cada dos adultos y alrededor de uno de cada seis niños tienen sobrepeso u obesidad.
  • El país con mayor índice de obesidad es EE.UU., seguido por México, Nueva Zelanda y Hungría; en contraparte, los países con índices más bajos de obesidad son Japón y Corea.
  • Se estima que para el año 2030, los índices de obesidad crecerán más, y serán Suiza y Corea las naciones en las que las tasas aumentarán con mayor rapidez.
  • La desigualdad social, la falta de oportunidades para educarse y las diferencias de género, también se manifiestan en el problema de la obesidad. En aproximadamente ocho de los países de los que se tiene información confiable, las mujeres menos educadas son entre dos y tres veces más propensas a desarrollar sobrepeso, que en las naciones en las que las mujeres tienen un mayor nivel educativo.

La OCDE agrupa actualmente a 35 países:  Alemania, Australia, Austria, Bélgica, Canadá, Chile, Corea, Dinamarca, España, Estados Unidos, Eslovenia, Estonia, Finlandia, Francia, Grecia, Hungría, Irlanda, Islandia, Israel, Italia, Japón, Letonia, Luxemburgo, México, Noruega, Nueva Zelanda, Países Bajos, Polonia, Portugal, Reino Unido, República Checa, República Eslovaca, Suecia, Suiza y Turquía.

El problema es tan alarmante que frecuentemente se cita como una pandemia no transmisible y de alguna manera silenciosa. Las proyecciones de la OCDE estiman que las tasas de obesidad seguirán incrementándose al menos menos hasta el 2030, sobre todo en los EE.UU., México y Reino Unido, donde se estima que el 47%, 39% y 35% de la población (respectivamente) serán obesos para el 2030. En sentido inverso, se esperan menores incrementos en Italia y Corea, cuyas tasas de obesidad proyectadas son respectivamente del 13% y el 9% para 2030.

Por otra parte, la OCDE estima que los niveles de obesidad en Francia y España estarán prácticamente a la par de las cifras actuales, alcanzando el 21% para 2030.

Un dato tan curioso, como triste, es que, en Corea y Suiza, países en los que las tasas de obesidad eran históricamente bajas, se espera un acelerado incremento de las mismas.

Como lo hemos mencionado en varios artículos previos, la educación y los bajos niveles socioeconómicos afectan negativamente la salud, la expectativa y calidad de vida y, de acuerdo con la OCDE, incrementan las posibilidades de desarrollar obesidad, patología que afecta el correcto rendimiento del mercado de trabajo, lo que a su vez contribuye a fortalecer e incrementar las desigualdades sociales existentes.

La discriminación social y la falta de oportunidades laborales también se asocian con la masa corporal. Las cifras muestran que las personas con sobrepeso tienen menos posibilidades de obtener empleos atractivos; sus probabilidades de ser contratadas son menores, y la reintegración al mercado laboral les resulta más difícil.

Sumado a lo anterior, está documentado que las personas obesas son menos productivas, ya que se enferman con mayor frecuencia, además de percibir salarios 10% menores que las personas con peso normal.

Es por ello por lo que la OCDE considera imprescindible abordar el problema de la obesidad y las condiciones negativas en el ámbito laboral, a fin de romper el círculo vicioso entre las desigualdades sociales y sanitarias.

La OCDE reconoce los positivos avances realizados por algunos de sus miembros para combatir y frenar el crecimiento de la epidemia de obesidad mundial. Entre estas acciones, destacan: el gravamen fiscal para aquellos productos y bebidas que lejos de alimentar, impulsan el sobrepeso y colateralmente el desarrollo de las Enfermedades No Transmisibles (ENT); el diseño e implementación de campañas informativo-educativas dirigidas a la población en general en las que se motiva a las personas a incrementar y mantener una actividad física regular, disminuir  el consumo de alimentos de baja calidad e incrementar (en la medida de lo posible) el consumo de mejores alimentos, así como la reducción del tamaño de las porciones alimenticias; la firme prohibición de la venta de comida y bebida “chatarra” en los colegios y la obligación de etiquetar con claridad y veracidad los productos alimenticios y bebidas, educando a los consumidores a interpretarlas.

Como puede ayudar la industria alimentaria a combatir la epidemia de obesidad

  • Disminuyendo el contenido de grasa, azúcar y sal en los alimentos procesados que comercializa.
  • Asegurando que las opciones saludables y nutritivas estén disponibles y sean accesibles para todos los consumidores.
  • Disminuyendo la comercialización de alimentos ricos en azúcar, sal y grasas, particularmente los alimentos, golosinas y bebidas dirigidas a los segmentos infantil y adolescente.
  • Asegurando la disponibilidad de opciones alimentarias saludables y apoyando la práctica de actividades físicas periódicas en el lugar de trabajo.

A las acciones anotadas previamente, la OCDE sugiere, entre otras, sumar el desarrollo y mantenimiento de campañas masivas de comunicación, en medios tradicionales, nuevos y emergentes, la colocación visible y clara de la tabla nutrimental de cada platillo en los menús de restaurantes, y el establecimiento de una regulación más estricta para la comercialización de los productos potencialmente no saludables.

La Actualización sobre la obesidad 2017 de la OCDE es un documento extenso, rico y detallado, difícilmente resumible, por lo que le recomendamos a las personas interesadas en el tema descargar el PDF anexo.

FUENTE: https://goo.gl/Bq68t1

 

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