El afrontamiento de la diabetes por parte de la pareja

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Tras el diagnóstico de la diabetes, la vida de la persona afectada y de su familia se ve alterada de forma considerable por los nuevos hábitos de alimentación, ejercicio y medicación que debe emprender para llevar un adecuado control metabólico. Ante este cambio de paradigma, la percepción de vulnerabilidad es más que evidente.

En este sentido, el estudio DAWN (1), identifica dos aspectos psicosociales negativos que pueden aparecer tras el diagnóstico de la diabetes:

 

  • Ansiedad / miedo (preocupación por la hipoglucemia y las complicaciones de la diabetes, depresión y desesperanza)
  • Discriminación en el trabajo e incomprensión por tener diabetes.

 

Según dicho estudio estos aspectos pueden afrontarse con:

 

  • Una personalidad resiliente y sentido de autoeficacia por parte del paciente.
  • El apoyo psicosocial a través de la pareja, la familia, los profesionales de la salud y otras personas con diabetes.

Por tanto, queda demostrado que en el nuevo escenario que aparece tras la irrupción de la diabetes, la persona diagnosticada necesita el apoyo de su equipo de salud, pero también necesita toda la comprensión y complicidad por parte de su pareja y de su familia.

La mejor forma de abordar esta implicación es incorporar el entorno familiar en la educación terapéutica. Solo desde esta práctica se puede conseguir que tanto el cónyuge como los allegados más cercanos sean coparticipes en el aprendizaje del autocontrol de la diabetes y con ello conozcan:

 

  • Cómo gestionar el tratamiento farmacológico de su pareja (el ajuste y la administración de insulina o de fármacos orales).
  • Las claves para llevar a cabo un correcto autoanálisis: el uso del medidor y las tiras de glucosa.
  • Cuáles son las complicaciones agudas más comunes de la diabetes: aprendiendo a identificar una hipoglucemia, cómo resolverla y cómo prevenirla.
  • La importancia y el manejo del tratamiento no farmacológico: una alimentación saludable y la práctica de actividad física regular es más fácil de incorporar como hábito de vida si se comparte en pareja o en familia. Además, un modo saludable de comer y moverse, no es privativo de las personas con diabetes.

También hay que tener presente que la implicación por parte de mujeres y hombres en el apoyo ante la enfermedad no es igual. Sin caer en tópicos, las mujeres se preocupan y acompañan más a sus parejas, se hace patente el rol de “cuidadoras” del entorno familiar, en el que han sido educadas de modo mayoritario.

Además, afrontar el diagnóstico de la diabetes puede conllevar incertidumbres diferentes en el seno de la pareja según el estadio vital de la familia (2). No es igual el afrontamiento de la manosenfermedad en la etapa de emparejamiento y expansión (cuando empiezan a nacer los hijos), donde la incertidumbre del paciente y su cónyuge puede llevarles a preocuparse por si tendrán problemas para tener descendencia, a quienes se hallan en la etapa de contracción (cuando los hijos empiezan a independizarse), en la que los cambios familiares afectan de forma diferente y pueden incluir el miedo a la aparición de una discapacidad.

Sea cual sea el estadio familiar, si el paciente recién diagnosticado tiene pareja, es importante que ésta conozca, apoye y de salida a los sentimientos de malestar de su cónyuge, con escucha activa y empatía, así como la búsqueda de ayuda profesional si fuera necesario.

Los grupos de ayuda, las asociaciones y el equipo de salud pueden ser facilitadores de que la diabetes no sea una carga ni para quien la tiene ni para la familia.

 

Autora: Concepción Candela-Gómez. Enfermera educadora en diabetes, Distrito Poniente de Almería, El Ejido.

Fuente: Ascensia Diabetes Care

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