Diabetes tipo 2 ¿Cómo reducir el riesgo tras la diabetes gestacional?

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La diabetes gestacional  se define por la presencia de niveles elevados de glucosa en sangre que se identifican por primera vez durante el embarazo, independientemente de la necesidad de tratamiento con insulina, o de su persistencia una vez finalizada la misma.
Esta alteración metabólica puede tener importantes repercusiones sobre la gestación (aumento excesivo del líquido amniótico, estados hipertensivos del embarazo, prematuridad) y sobre el feto (tamaño excesivo del mismo con riesgo de traumatismo en el parto y cesárea, riesgo de pérdida de bienestar fetal antes y durante el parto, miocardiopatía hipertrófica e inmadurez fetal, dificultad respiratoria neonatal, o alteraciones metabólicas).

Este tipo de diabetes es más frecuente en mujeres con obesidad, con antecedentes familiares de diabetes y con edad superior a 35 años.

El diagnóstico de diabetes gestacional se realiza durante las semanas 24-28 de gestación mediante una prueba de sobrecarga oral de glucosa. El tratamiento con dieta, o con insulina subcutánea en los casos en los que se precisa por mal control de glucemias o bien por un tamaño excesivo del feto, logra reducir de forma eficaz las complicaciones asociadas a esta patología.

Tras el parto, se debe volver a valorar el estado metabólico de la paciente, entre seis u ocho semanas después del parto, o bien, en el caso de lactancia materna, una vez finalizada la lactancia exclusiva. Para ello, se recomienda la realización de una sobrecarga oral con 75 gramos de glucosa. En función del resultado, se reclasifica a la paciente con los siguientes criterios:

  • Normalidad del metabolismo hidrocarbonado (glucemia basal <  100 mg/dl y glucemia a las dos horas de la sobrecarga < 140 mg/dl).
  • Prediabetes (glucemia basal entre 100 mg/dl y <126 mg/dl y/o glucemia a las dos horas de la sobrecarga entre 140 mg/dl y <200 mg/dl).
  • Diabetes tipo 2 (glucemia basal ≥ 126 mg/dl y/o glucemia a las dos horas de la sobrecarga ≥ 200 mg/dl).

La hemoglobina glucosilada no es valorable en estas pacientes para reclasificar el estatus glucémico, dadas las pérdidas de sangre durante el parto y la disminución de hierro en el organismo comúnmente asociada a la gestación, que hacen que no refleje de forma precisa la carga glucémica de los meses previos.

La diabetes gestacional es un factor de riesgo de desarrollar en un futuro diabetes tipo 2, incluso para aquellas mujeres que en las pruebas posteriores al parto obtienen valores normales de glucosa en sangre. Por ello, es crucial realizar un seguimiento adecuado de las pacientes con antecedentes de diabetes gestacional, con el objetivo de prevenir y detectar de forma precoz esta alteración. Asimismo, estas pacientes presentan mayor riesgo de desarrollar otros factores de riesgo cardiovascular asociados a la diabetes tipo 2, como obesidad y síndrome metabólico.  El médico de atención primaria tendrá que supervisar la posible aparición de diabetes mediante la realización periódica de analítica con glucemia basal y/o hemoglobina glucosilada. Es importante tener presente igualmente que el riesgo de recurrencia de diabetes gestacional en sucesivos embarazos es mayor al 30%.

La medida preventiva más importante para evitar o retrasar el desarrollo de diabetes tipo 2 es el control del peso.

Es necesario concienciar  a la paciente del riesgo metabólico que presenta, y explicar que es posible prevenir o retrasar la aparición de diabetes mediante un estilo de vida adecuado y manteniendo un peso saludable. Para ello, se debe procurar mantener un índice de masa corporal < 25 kg/m2, mediante la realización de dieta equilibrada y ejercicio físico.

La alimentación más recomendada se basa en una dieta equilibrada en principios inmediatos, pobre en hidratos de carbono de absorción rápida (azúcar de mesa, zumos, dulces) y en grasa saturada (mantequilla, embutidos, bollería industrial), favoreciendo el consumo de verduras, frutas, grasa monoinsaturada (aceite de oliva) y poliinsaturada (frutos secos, pescado azul), hidratos de carbono de absorción lenta (cereales integrales, legumbres) y lácteos desnatados. La dieta mediterránea cumple estas ventajas y ha demostrado tener importantes beneficios a nivel cardiovascular.
Asimismo, el ejercicio físico regular y/o la actividad física diaria son medidas importantes a la hora de prevenir tanto la obesidad como la diabetes. Es fundamental que las mujeres con antecedentes de diabetes gestacional sean conscientes de que la diabetes puede aparecer a lo largo de toda su vida, y por tanto estas medidas higiénico-dietéticas se deben plantear como un cambio en el estilo de vida, haciéndolo más saludable desde un punto de vista metabólico.

Autora: Eva Solá Izquierdo. Especialista en Endocrinología y Nutrición.  Sección de Endocrinología. Hospital Universitario Doctor Peset.  Departamento de Medicina. Universidad de Valencia.

Fuente: Bayer Diabetes Care

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