La diabetes y el estrés

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El estrés es una reacción normal y adaptativa ante diversas situaciones de la vida. Es señal de que nos hallamos en peligro. Nos permite sobrevivir. Es la respuesta de nuestro organismo ante una situación que se interpreta como amenazante o peligrosa y se prepara para afrontarla.

En el caso de las personas con diabetes, al estrés de la vida cotidiana hay que añadirle los efectos del llamado “estrés de padecer diabetes” (Sapolsky, 2008). Existen estudios (1) que concluyen que el hecho de padecer diabetes supone un desafío emocional y suele tener un gran impacto en el bienestar. De hecho el 40% de las 5.000 personas con diabetes encuestadas expresaron que:

  • La diabetes les producía estrés emocional.
  • Les preocupaba no ser capaces de cumplir con sus obligaciones familiares.
  • Se sentían más tensos que la mayoría de las personas que conocían.

Además, aproximadamente el 50% sentía:

  • Una gran ansiedad debido a su peso.
  • Miedo de que su enfermedad empeore.
  • Una gran preocupación de sufrir episodios hipoglucémicos.

A estas alturas, seguramente todos sabemos que el estrés no es beneficioso y que desde luego es mejor estar en calma, pero tal vez no sepamos que en el caso de tener diabetes, el estrés es un problema bastante serio que afecta por partida doble:

  • Libera glucosa en la sangre, asegurando que el cuerpo tiene energía para la acción.
  • Puede hacer que comas más y tener malos hábitos alimenticios. La falta de autocuidado en diabetes se ha asociado muchas veces a altos niveles de estrés.

Cuando uno está estresado, es más probable no medir bien las glucemias, comer lo primero que pille o incluso pasar toda la tarde en el sofá enchufado a la televisión y sin moverse.
Hay que tener en cuenta que el estrés mantenido es perjudicial ya que sobrecarga todas nuestras dimensiones, desde la biológica hasta la fisiológica generando insomnio, dolores, mal humor, irritabilidad, aislamiento, desmotivación o soledad. No ayuda a ver las cosas con claridad y dificulta la capacidad de aprender, entender y actuar con coherencia.

Señales de estrés más comunes:

  • Taquicardias, ahogos y sofocos.
  • Sensación de agobio o ansiedad la mayor parte del día.
  • Tensiones musculares: sobre todo en el cuello.
  • Dolores de cabeza.
  • Preocupación continua y dificultad para tomar decisiones.
  • Sensación de sentirse desbordado.
  • Consumo excesivo de alcohol, fármacos y/o alimentación no saludable.

Hay que aprender a reconocer las situaciones de estrés para pararse y regular las emociones, ya que decidir cómo reaccionar ante las circunstancias nos da poder y control sobre nosotros mismos, nos ayuda a ser coherentes y eso nos hace sentir mejor y más libres.

Fuente: Bayer Diabetes Care

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